Description
La imprenta llegó tarde al virreinato de la Nueva Granada —dos siglos después que a México, uno después que a Lima— y su producción fue lo bastante escasa como para poder describirse por entero. Eduardo Posada, fundador de la Academia Colombiana de Historia, hizo justamente eso: cada impreso del Bogotá del siglo XVIII, con su colación, su paradero y cuanto puede establecerse acerca de los impresores.El resultado se lee como un retrato involuntario de una capital colonial, porque una prensa imprime lo que una sociedad necesita: novenas, edictos, oraciones fúnebres y, al final del todo, los primeros movimientos de una prensa política.Este es un facsímil fiel, impreso bajo demanda, de la edición de 1917, reproducido íntegramente a partir de un ejemplar de biblioteca. El texto histórico se reproduce sin modificación alguna; solo se han restablecido el formato, los márgenes y la legibilidad para la impresión moderna.







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